Roberto González Villareal

¿Y QUÉ PASÓ DESPUÉS?

Luego del terremoto de septiembre de 1985 que devastó varias zonas del país, pero sobre todo de la Ciudad de México, se propusieron e impulsaron diversas acciones gubernamentales con fines preventivos, entre las que se encuentran la creación de un Sistema Nacional de Protección Civil, la aprobación de la Ley General de Protección Civil y sus respectivos reglamentos de construcción que establecen normas de observancia obligatoria para la construcción de viviendas, hospitales y escuelas; se creó también el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CONAPRED) y se propuso formar organismos similares a nivel estatal y municipal. En 1996 el Gobierno Federal constituyó el Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), con el propósito de apoyar actividades de emergencia, recuperación y reconstrucción después de la ocurrencia de un desastre natural. Así mismo, para fomentar una cultura de autoprotección, se propuso realizar cada mes en las escuelas, simulacros de evacuación.

Treinta y dos años después la ciudad volvió a cimbrarse. En ese momento, todas las iniciativas de prevención desarrolladas durante tres décadas resultaron insuficientes para enfrentar el desastre provocado por un nuevo terremoto. Como suele ocurrir, después de los daños provocados por la naturaleza, emergen la negligencia, los abusos, la opacidad, la corrupción, la indolencia, la voracidad, las deficiencias y fallas en el manejo de las crisis post sismo (Peralta, 15 de febrero de 2023), esas sí, estrictamente humanas.