Roberto González Villareal

La revolución del orgullo

No hay UNA historia del Movimiento de Liberación Homosexual. Ni puede haberla, aun las que se declaran objetivas están atravesadas por los poderes del discurso; incluido el de los saberes hegemónicos, como la estructura de oportunidades políticas, las identidades, las instituciones y las organizaciones, las ideologías, los actores y las agencias. Por lo mismo, tampoco hay historias neutrales, siempre se hacen desde algún lado, con propósitos explícitos o soterrados.

Aquí se ha dicho desde la problematización: se trata de reconstruir una historia de la liberación homosexual, pero no como el antecedente del Movimiento LGBTI+, sino a partir de su especificidad política. El propósito ha sido develar su significación histórica; trazar la serie de rupturas subjetivas, intersubjetivas, epistémicas, axiológicas, conceptuales y políticas que en los años setenta del siglo pasado hicieron que algunas lesbianas y homosexuales se atrevieran a luchar contra el régimen que durante siglos los había violentado en sus cuerpos, mentes y corazones.

Esa es la gran novedad histórica del Movimiento de Liberación Homosexual: atreverse a condenar a los que condenaban; denunciar todas las formas de opresión, de silenciamiento, de horror que día a día sufrían las lesbianas y los homosexuales; demolerlas, acabar con todas, fueran médicas, legales, judiciales, policíacas, morales, religiosas o científicas, para crear otras formas de ser, de vivir, de sentir, de relacionarse, de pensar y de actuar.

Ese es el logro de quienes construyeron un movimiento de liberación, porque no eran personas que daban rienda suelta a sus pasiones en la secrecía; tampoco eran de los que aprendieron a sortear la vigilancia heteronormativa y tuvieron que callar, ocultarse, someterse o colaborar con el régimen, como Novo y una reina cómplice del hampa; sino de quienes dijeron basta, quienes gritaron y pusieron el cuerpo y el alma para convocar a la lucha contra el régimen heteropatriarcal -como decimos hoy en día, ¡y podemos decirlo gracias a ellos y ellas!-.

Hacer la historia del MLH, de su emergencia, desarrollo y declive ha sido el propósito de este libro; sobre todo para justipreciarlo, para entender que en la base de lo que somos ahora, de lo que hemos llegado a ser, se encuentran las voces, los cuerpos, los gritos, los conceptos, las prácticas y reflexiones, las risas y los golpes de quienes en los años 70 y 80 del siglo pasado no se conformaron con sobrevivir, ni someterse, menos aún acomodarse al régimen opresor, sino desafiarlo y romperlo: ¡como fuera!