
No hay UNA historia del Movimiento de Liberación Homosexual. Ni puede haberla, aun las que se declaran objetivas están atravesadas por los poderes del discurso; incluido el de los saberes hegemónicos, como la estructura de oportunidades políticas, las identidades, las instituciones y las organizaciones, las ideologías, los actores y las agencias. Por lo mismo, tampoco hay historias neutrales, siempre se hacen desde algún lado, con propósitos explícitos o soterrados.
Aquí se ha dicho desde la problematización: se trata de reconstruir una historia de la liberación homosexual, pero no como el antecedente del Movimiento LGBTI+, sino a partir de su especificidad política. El propósito ha sido develar su significación histórica; trazar la serie de rupturas subjetivas, intersubjetivas, epistémicas, axiológicas, conceptuales y políticas que en los años setenta del siglo pasado hicieron que algunas lesbianas y homosexuales se atrevieran a luchar contra el régimen que durante siglos los había violentado en sus cuerpos, mentes y corazones.
Esa es la gran novedad histórica del Movimiento de Liberación Homosexual: atreverse a condenar a los que condenaban; denunciar todas las formas de opresión, de silenciamiento, de horror que día a día sufrían las lesbianas y los homosexuales; demolerlas, acabar con todas, fueran médicas, legales, judiciales, policíacas, morales, religiosas o científicas, para crear otras formas de ser, de vivir, de sentir, de relacionarse, de pensar y de actuar.
Ese es el logro de quienes construyeron un movimiento de liberación, porque no eran personas que daban rienda suelta a sus pasiones en la secrecía; tampoco eran de los que aprendieron a sortear la vigilancia heteronormativa y tuvieron que callar, ocultarse, someterse o colaborar con el régimen, como Novo y una reina cómplice del hampa; sino de quienes dijeron basta, quienes gritaron y pusieron el cuerpo y el alma para convocar a la lucha contra el régimen heteropatriarcal -como decimos hoy en día, ¡y podemos decirlo gracias a ellos y ellas!-.
Hacer la historia del MLH, de su emergencia, desarrollo y declive ha sido el propósito de este libro; sobre todo para justipreciarlo, para entender que en la base de lo que somos ahora, de lo que hemos llegado a ser, se encuentran las voces, los cuerpos, los gritos, los conceptos, las prácticas y reflexiones, las risas y los golpes de quienes en los años 70 y 80 del siglo pasado no se conformaron con sobrevivir, ni someterse, menos aún acomodarse al régimen opresor, sino desafiarlo y romperlo: ¡como fuera!